La leve guillotina de un minuto que cae
recorta una fracción de luz enrojecida.
No habrá noche. Tampoco aves oscuras.
Será siempre esta hora paciente, indefinida.
Sólo las cosas, los objetos pequeños de la casa,
su absorbida belleza, el pulso que transmiten,
su acaso extravangante sencillez,
te gobiernan y son cuanto tú sabes.
Te aplicas a olvidar y lo consigues;
el dolor, un velero que se aleja.
No escucharás el sueño que perfore tu sien
como una avispa.



biografía
(de La canción del antílope, libro inédito)