Madrid, 1976. Vive en el mayor de los retiros, guiado por las doctrinas estoicas y dedicado a la contemplación en un pequeño pueblo de la sierra norte madrileña. Ve en el arte una posibilidad de acceder a estados del alma inaccesibles a través de la realidad sensible. A él dedica el tiempo necesario. Piensa que nada tiene demasiada importancia.