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El ganador de este año es: Gonzalo
Escarpa. Córdoba
Salliro sal/el mar, y su reverso/las
orillas
Nombraré el mar, y lo nombraré a solas en
toda su extensión,
definitivamente (seamos
justos):
el mar tiene una hache
intercalada que no se debe pronunciar [el
/mar/] el tiempo ya se ha encargado de
descabalarle el nombre a las orillas: las
liloras, las srolail, y está desparramada la
caricia que alguna vez prodiga la marea a
los abandonados no está el mar para
esos ejercicios de alquimia la carne de
agua, el mar (que es una forma insomne de la
lluvia), la biblioteca de la sal, la
oscura profundidad poblada, el pez de
plata, el mar entre los mares, las olas y las
olas y las olassalo sal y salo sal y salo
sale de sí/retiene/sigue (el mar, y su
reverso) con ese canturreo resumido en la
mínima cumbre de la espuma, se defiende a
embestidas, y delira, el mar, ¡el mar que
está siempre brotando!
Otros poemas seleccionados para esta final
y que formarán parte de la antología de este año
son estos:
Andrés Delgado Montes. La
Coruña
EN UN PUERTO DE MAR La
oscuridad de la noche envuelve en su manto de
sombras la triste silueta del esforzado
navegante, dibujada entre los
aparejos, listo para ir en busca de lo que la
incierta fortuna le depara entre las
olas.
Una mirada triste se pierde en el
horizonte, buscando los últimos destellos
luminosos del puerto. Tantos días, tantas
noches, tantas millas, tanto sufrimiento
escondido tras la sonrisa de la marital
despedida.
Y pasan las horas, los días, las
semanas, y allá en la lejanía, donde
conviven mar y viento, se clavan los ojos
ansiosos esperando el momento de la
llegada. Pero el vetusto cascarón no
aparece, y pasan las horas los días, las
semanas. Una avería, quizá
marejada, cualquier excusa justifica la
tardanza. La incerteza termina con el
siempre temido aviso, con la maldita noticia
del naufragio. El fin de una vida, y el
principio de un largo camino de dolor y
lucha, para que un día los
pequeños huérfanos puedan llegar a ser
buenos marineros, dignos adversarios del
destino.
Marta Martín Abietar.
Barcelona.
DOBLE AZUL
Anclado en las aguas del cielo, ahí
descansa tu penar. (arena y
sal) Zarandéase el oleaje -zambullir el
cristalino- (arena y sal) Umbral hacia lo
salvaje, ufano quizás, el camino. (arena
y sal) ¿Lágrimas cubiertas de
hielo? leyenda de mar.
José Luis García Herrera.
Barcelona
EL MAR NO DUERME
El mar no duerme. Siempre permanece
despierto a la espera de un caminante que
respire soledad como respiran soledad las
huellas de las olas. El mar no duerme. Su
eterna voz regresa siempre a la orilla donde
embarrancan las barcas del adiós, a las
redes donde tienden sus luces las
estrellas. El mar no duerme. Siempre acompaña
al dolor de quienes arrojan esperanza en
botellas de olvido; la promesa de aquel que
busca reencontrarse a sí mismo; los sueños de
una vida merecedora de llamarse vida. El mar
no duerme. Anhela siempre el abrazo del
hombre que regresa al pilar de los
inicios, desnudo de rencor en la bahía de los
ojos, dios de las pequeñas cosas que nos
hacen distintos. El mar no duerme. Siempre
confía en el milagro de una mano que recoja
su cadena de espuma y rompa contra las rocas
del destino la condena de un éxodo marcado
por la ley de las fronteras. El mar no
duerme. Responde siempre a la llamada de
aquellos que necesitan mar para lavar
derrotas, para sincerarse frente a un espejo
de ecos borrosos donde nadie oculte a nadie
su marea de fondo. El mar no duerme. Siempre
enciende la llama de una hoguera en la playa
del amor perdido, de la pasión borrada por el
viento ruin de la rutina, por la mano del
tiempo sobre la ceniza del frío. El mar no
duerme. Agradece siempre que alguien se
siente entre las rocas a escuchar su
lamento y, entre tragos lentos de vino,
escriba una historia para que jamás se
repitan -ni se olviden- lágrimas negras
caídas sobre Costa da Morte. El mar no
duerme. Ni traiciona, ni huye.
Roxana Pérez Hidalgo.
Benavente
PLANETA MAR (Breve letanía serena)
Palacio puro, húmedo y despierto Madre de
todos nosotros Desprecio del límite Vida
contra la sombra Bosque transparente
Respiración del sueño Espejo de luz y
oscuridad Caminos blandos, arrugas del
viajero Listas de verdes y azules. Hoy
abrazo tu sangre en sombra, sangre negra de
todos nuestros cuerpos. Aliento antiguo,
amoroso y despierto.
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