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«Se puede aprender a
escribir como se puede aprender a tocar el piano», afirma la
escritora Espido Freire. Para asomarse a la ventana de la
creación literaria es necesaria «mucha disciplina y pasión»,
explicó ayer la profesora en la presentación del recital que
cerraría el curso. «Ningún poeta se ha puesto ha crear y le ha
salido un endecasílabo, detrás hay muchas horas y mucho
esfuerzo», comentó.
Ese esfuerzo es el que Freire ha intentado transmitir a sus
alumnos además de invitarles a leer sin descanso. «Si alguien
quiere crear un personaje loco, por ejemplo, y no sabe cómo,
debe acudir a Dostoievsky o Virginia Woolf y descubrir cómo lo
resolvieron ellos», recomendó.
«Hace falta continuar con el esfuerzo, con cinco sesiones
no hemos hecho más que empezar», comentaba Josu, uno de los
alumnos. «Pero nos ha animado a explorar esa inquietud que
poseíamos y a darnos cuenta de la importancia de leer»,
añadía.
Bajo el nombre de Recital Digital, los asistentes al taller
pudieron conocer ayer la fusión entre literatura y nuevas
tecnologías con un recital a cargo del madrileño Gonzalo
Escarpa. Fragmentos de cortometrajes, imágenes, colores y
música electrónica sirvieron para ilustrar poesías clásicas
que hablan de la belleza y del sentido.
Nuevas tecnologías
«La literatura actual debe experimentar con las
posibilidades que otorga esa hidra de múltiples cabezas que es
Internet: hipertexto, textos anónimos libros on-line». La
autora de Melocotones Helados (Premio Planeta 1999)
opina que las posibilidades abiertas por las nuevas
tecnologías están aun sin explotar, «tanto lo que supone en
cuanto a conocimiento como en cuanto a creación».
Durante la presentación del recital, la autora realizó un
radiografía del panorama literario actual. «Las editoras hoy
no se arriesgan: buscan libros respaldados por un premio o
traducen los bestsellers de otros países», comentó Freire
quien también calificó de «paupérrimo» el hecho de que las
listas de los diez libros más vendidos de cada país «se
parecen muchísimo». «La globalización debe servir para algo
mejor»
Para ella, la riqueza actual reside en que «escriben muchas
generaciones y existe una fusión de géneros, sobre todo en
poesía donde los autores se sienten más libres y son más
radicales», expresó Freire a quien también interesan la
experimentación con el tiempo de algunos autores.
Respecto a su obra, Espido Freire explicó que el género de
ficción es su válvula de escape de la realidad. En cambio,
considera la no ficción como una responsabilidad, «sé que es
mi obligación, como escritora debo denunciar las injusticias
sociales que suponen otra versión del mal. Pero cuando llevo
mucho tiempo pegada a la realidad necesito el oxígeno de la
inventiva».
Su última obra, Juegos míos, es una colección de
relatos en la que la escritora bilbaína vuelve a abordar los
dos temas que, confiesa, le obsesionan: el tiempo y el mal,
«escondido a veces en encuentros sociales como una merienda»,
comenta refiriéndose a uno de los volúmenes que componen el
texto, Quedemos para la merienda.