 |
Herencia
Las lámparas, con uvas verdes y rosadas, de cristal
austríaco, habían sido un regalo de la madre de Wolfgang. Del espejo,
art decó, con líneas tan puras que la mirada bizqueaba, se había encaprichado
Elena durante el viaje de novios: trasladarlo hasta la casa costó una
fortuna. La cómoda, herencia de Elena, la había traído una tía abuela
soltera de Cuba, y los cajoncitos aún conservaban forro de fieltro y
raso amarillo y azul, un poco picados por la humedad y el tiempo. Sus
amigas, sentadas con precaución en el borde de las sillas, tomaban el
café y admiraban los muebles y su historia, el buen gusto de la dueña;
envidiaban la vida de Elena, la foto de su marido, alto, rubio, bien
plantado, y después marchaban a sus casas. Elena recogía las tazas,
apagaba las luces (las uvas verdes y carnosas se estremecían por un
momento, agitadas por alguna corriente invisible) y suspiraba. Pensaba
unos minutos en Wolfgang, siempre el trabajo, estaba cansado, ¿se acordaría
de ella...? los días pasarían pronto, aquello no era vida para unos
recién casados. Después preparaba unos panecillos con confitura, los
colocaba en un platito, los distribuía armónicamente, con un tomate
cherry en el centro, y los engullía sentada a la cabecera de la mesa.
Durante los tres primeros meses, la casa había agotado sus fuerzas y
le había impedido pensar. Cuando Wolfgang paraba unos días por la casa
había demasiadas cosas por acordar, demasiadas decisiones que tomar,
colores que elegir, muebles con los que completar las habitaciones destartaladas.
La casa, aquel ser orgánico que demandaba tiempo, dinero, atenciones,
se había alimentado de ella, y ella había cedido de buen grado su sangre.
Después, el silencio. El parquet, bien pulido, brillaba bajo las esteras.
Los muebles habían encontrado su lugar natural, el espejo, en el salón,
la cómoda en el lugar preferente, y ella caminaba de puntillas de un
lugar a otro, temerosa de perturbar la paz de lo que había sido por
tantos años su sueño inalcanzable: una casa bonita, un marido cariñoso:
la vida.
|
|