Sobre la superficie oscura del asfalto

Alguien desaparece cada día.
J. M. Fonollosa

I

Hay derrumbes de sombra en nuestra casa
Y cuartos silenciosos donde el sol nunca llega.

Se han ajado las flores de aquel papel pintado
porque pasan las hachas tan calladas
Que nadie dijo nada y nos dormimos.

Además han quitado los nombres de la puerta
Y en el rellano inmenso ya nadie nos conoce.

Quizá porque se ha roto el grifo de manzanas
Hay demasiados niños durmiendo en el lavabo
Que gritan cuando nacen como toros.

Mañana cuando vuelva lo limpiaré yo todo
Peces y pájaros irán al cubo
Del suelo barreré los trapos fríos
Que dejaron allí los que se fueron.

La dejaré blanquísima y vacía
Para que al venir tú, tú no te ensucies
Con la cal de los días









                                                                                       por el suelo.


II

La ciudad te camina
Te busca por la boca
De esa ventana tuya
Donde la luz te nombra
Porque te espera siempre.

Como un paseo a gritos
Te recorre su acera
Te pasa por encima
Con sus pisadas grises
Y a menudo muy lentas.

La ciudad te desea
Te besa con sus fuentes
Te acaricia en su esquina
Te entrega de sus parques
El sexo por las flores.

Te habita la ciudad,
Te vive ante los ojos.
Se curva en una risa
de múltiple sonido:
La música tan alta
Del vecino del quinto,
Sirenas,
Un martillo.


III

Cuando invitamos
A nuestra casa a alguien
En realidad esperamos
Que nos habiten.


IV

Hay quienes cierran la puerta
Para que nadie robe su miseria.
Temen quedarse todavía más vacíos.


V

Sobre la superficie oscura del asfalto
Alguien desaparece cada día
Se lo tragan las voces
                       los chiquillos que ríen
                       los suburbios del hombre.

Y nadie dice nada, ni grita, ni corre, ni se arrebuja, ni estalla,
                                    [ ni taconea, ni derriba las almas, NADA.

Será porque no quiere aquél o éste
Ser el próximo otro
Del que nadie se acuerde,
O simplemente porque estaban
Demasiado pendientes
De sí mismos.

Alguien desaparece cada día
Y sólo tengo yo todos los nombres.




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