| La sed siempre fue mala
consejera,
pero no hay más verdad que la que guía,
y vuelvo a sentir hoy que pasaría
el final de este siglo y de esta era
buscando tus destellos, usurera
de ti; que el ancho mundo olvidaría
por más ceñirte; que despreciaría
lo ajeno, y lo que antes de ahora era.
Soy La Que Ama: Orlando, Nora, Dido,
Ofelia, Georges Sand, el domesticado
zorro, Sor Juana Inés; el tono sostenido
del miedo, el gran concierto improvisado;
San Sebastián al tiempo que Cupido,
Circe cuando a sí misma se ha embrujado.
|